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Suelo pélvico

 

Aproximadamente la mitad de los casos de incontinencia padecen de incontinencia de ESFUERZO, producida por musculatura débil en el suelo pélvico y/o el esfínter uretral. Esto puede ser debido a la dificultad o a múltiples partos, cirugía o lesión.
Signos típicos de incontinencia de ESFUERZO son la pérdida involuntaria de orina al estornudar, al reír, al bajar escaleras o dejar objetos pesados (grado I), así como realizando ejercicio ligero como por ejemplo caminando de forma normal (grado II), o sin realizar ningún esfuerzo (grado III).

El suelo pélvico está formado por un conjunto demúsculos cuya función es dar un soporte flexible a los órganos de la pelvis, vejiga urinaria, útero y ovarios y porción final del intestino. La función correcta de estos órganos en hombres y mujeres depende de la integridad y fortaleza de los músculos que los mantienen.

 Los trastornos del suelo pélvico incluyen un grupo de procesos entre los que se encuentran:

1) La incontinencia urinaria y los cuadros de urgencia-frecuencia miccional, que se caracterizan por episodios de deseos miccionales intensos que no pueden controlarse voluntariamente y que conducen a una elevada frecuencia de micciones durante el día y episodios de escapes de orina; también puede haber micciones durante la noche, llamadas nocturnas. La incontinencia urinaria consiste en la pérdida involuntaria de orina lo suficientemente importante como para constituir un problema social, emocional u orgánico. Afecta hasta a un 25% de las mujeres entre los 15 y los 60 años de edad; una de cada 4 mujeres afirmará haber experimentado incontinencia en algún momento de su vida y más de una mujer de cada 10 habrá percibido la incontinencia como un auténtico problema social o higiénico. En las mujeres mayores de 60 años, una de cada dos puede tener datos de incontinencia urinaria. En hombres menores de 50 años es rara la incontinencia urinaria, pero después de los 60 años hay un 2% que la padecerá, aumentando aproximadamente un 5% cada década. Después de una cirugía de próstata hay grandes probabilidades de desarrollar incontinencia temporal o permanente.

2) Otro grupo lo constituyen los Prolapsos. Son descensos de los órganos de la pelvis por insuficiencia del soporte muscular e incluyen los Cistoceles (prolapsos de vejiga), Prolapsos uterinos (cuando lo que se desprende es la matriz o útero) y Prolapsos Rectales o Rectoceles. Los prolapsos producen molestias y dolores en el abdomen inferior y la pelvis de difícil tratamiento, así como complicaciones significativas a nivel urinario e intestinal; infecciones urinarias, trastornos del tránsito intestinal, etc. Con frecuencia y si no se han tratado adecuadamente de forma precoz, precisan intervención quirúrgica.

3) En un último grupo encontramos los dolores pélvicos no filiados o algias pélvicas y disfunciones sexuales. Estos son algunos de los problemas más importantes que tienen relación directa con las anomalías del suelo pélvico.

¿Cómo se lesionan estos músculos? Hay muchas situaciones que debilitan la musculatura pélvica y es conveniente conocer: -Los embarazos y partos repetidos, en especial si se trata de niños de elevado peso al nacer o son partos prolongados, desgarros perineales durante el parto, recuperación post-parto insuficiente y/o mal dirigida.

-Una preparación y/o recuperación insuficiente en las intervenciones efectuadas sobre los órganos pélvicos, como sucede en histerectomías, cirugías de colon y recto, intervenciones para el tratamiento de la incontinencia urinaria, cirugías de vejiga y próstata en el varón, se acompaña de lesiones y disfunciones musculares pélvicas de grado variable susceptibles de rehabilitación.

-Sin embargo existen situaciones cotidianas en las que estos músculos se deterioran gravemente: la realización de ejercicio físico incontrolado o excesivo es una de ellas; la realización de abdominales, aeróbics, saltos, incrementan considerablemente el riesgo de padecer incontinencia urinaria.

-Los cambios que acontecen durante la menopausia y el envejecimiento normal, la influencia hereditaria y la presencia de determinados hábitos; retener mucho tiempo la orina, hacer presión con el abdomen, utilizar fajas o prendas muy ajustadas, la obesidad, el estreñimiento, la tos crónica, el tabaquismo, etc., aumentan considerablemente la incidencia de incontinencia urinaria de esfuerzo y los trastornos derivados de la debilidad de los músculos pélvicos.

¿Qué hacer para prevenir y tratar estos problemas? Ante todo, conocer su existencia. La mujer, y el varón en su caso, deben conocer qué son, dónde están y qué función tienen los músculos pélvicos. Para poder ejercitarlos deberá conocerlos y ser capaz de controlarlos adecuadamente. En el caso de la mujer, el mejor tratamiento es la prevención y esta prevención debe iniciarse lo antes posible, desde la juventud. Esto es especialmente importante si es una mujer activa, que practica algún tipo de deporte o profesión que implique esfuerzo físico. El ejercitar estos músculos antes y después del parto puede evitar importantes problemas durante el mismo, y será el mejor tratamiento para que la temida incontinencia urinaria no aparezca en el puerperio. El efectuar estos ejercicios antes y después de las cirugías pélvicas, histerectomías, resecciones rectales y cirugías de la incontinencia urinaria, aumentará el porcentaje de éxitos quirúrgicos y acelerará la recuperación postquirúrgica. Con los años, mantener un buen tono en los músculos de la pelvis le ayudará a evitar tanto la temida incontinencia de orina como los desprendimientos de las vísceras de la pelvis, molestias pélvicas, alteraciones en la relación sexual, infecciones urinarias, estreñimiento crónico y sus complicaciones. Mantener el suelo pélvico en buenas condiciones efectuando los ejercicios más adecuados a su caso y realizando revisiones ocasionales, es sencillo, cómodo y económico. La Fisioterapia del Suelo Pélvico, acompañada o no de Biofeed-Back y Estimulación Funcional Eléctrica, es la mejor forma de tratar los problemas derivados de la debilidad de la pelvis y puede evitar terapéuticas más agresivas como las intervenciones quirúrgicas correctoras. Su calidad de vida mejorará considerablemente y mantendrá un elevado nivel de salud y bienestar.

ALGUNOS RESULTADOS EN EL TRATAMIENTO DE LA INCONTINENCIA URINARIA

La fisioterapia de la musculatura pélvica, en sus múltiples formas, mejora la continencia uretral mediante la ejercitación de los músculos pélvicos. Este tipo de tratamiento es especialmente útil en la incontinencia de esfuerzo, en el que se ha demostrado un porcentaje de buenos resultados del 77-80%.

La reeducación vesical y modificación de hábitos miccionales tiene excelentes resultados en pacientes seleccionadas; desde la ausencia de incontinencia a una marcada mejora en la intensidad y frecuencia de los episodios. La reeducación vesical está especialmente indicada en pacientes con incontinencia por urgencia y sus resultados muestran más de un 85% de buenos resultados. El desarrollo de un hábito miccional adecuado mejora considerablemente a los pacientes con incontinencia urinaria.

El tratamiento farmacológico es eficaz en el control o mejoría de los síntomas de la incontinencia urinaria en especial en sus fases iniciales o como complemento de otros tratamientos. Existen varias posibilidades terapéuticas especialmente útiles en la vejiga hiperactiva. En las técnicas biofeed-back se utilizan diferentes instrumentos para monitorizar y amplificar los procesos normales que se producen durante la vida diaria y que habitualmente pasan inadvertidos al individuo, requieren mucha cooperación del paciente y constancia en su ejecución.

La electro estimulación, o estimulación funcional eléctrica, es una técnica con gran aceptación en países de Europa y en EE.UU. Consiste en la estimulación eléctrica de los músculos pélvicos y produce una contracción muscular repetitiva de duración limitada, que conlleva un incremento del tono muscular sin esfuerzo alguno por parte de la enferma. Es muy útil en pacientes con disfunciones miccionales como la incontinencia de esfuerzo, cuadros de incontinencia por urgencia y mixtos. La estimulación magnética es un tratamiento indoloro, carece de efectos secundarios, complicaciones y es tremendamente sencillo de realizar. Los buenos resultados de esta técnica alcanzan hasta un 90% de las pacientes con diferentes tipos de incontinencia urinaria. Los resultados son mejores si se utiliza en asociación con ejercicio y cambio en algunos hábitos. Los datos aportados por este tratamiento son muy esperanzadores.

PROTOCOLOS TERAPÉUTICOS

Rehabilitación del suelo pélvico Su objetivo es la prevención y tratamiento de las disfunciones del suelo pélvico.

-Incontinencia Urinaria de Esfuerzo

-Síndromes de Urgencia-Frecuencia miccional

-Incontinencia Urinaria de Urgencia

-Algias pélvicas

-Dispareunias

-Pre y Post-operatorio de Histerectomías

-Post-operatorio de cirugía pélvica en general

-Prolapsos de primer grado

-Nocturna

-Incontinencia post prostatectomía

-Después de cirugías fallidas para la incontinencia

-En pacientes que no son buenos candidatos a cirugía

Su duración depende del grado de afectación y de la valoración fisioterapéutica. Los tratamientos de incontinencia urinaria suelen tener una duración de 6 a 8 semanas, con dos o tres sesiones por semana en función de las necesidades. Cada sesión tiene 20 a 30 minutos de duración. En los pre-operatorios de histerectomías y cirugías pélvicas se comienza tres semanas antes de la intervención, con dos sesiones a la semana, y se complementa en el post-operatorio con dos sesiones a la semana durante cuatro semanas. Consiste en la realización de diferentes técnicas en función de las necesidades de cada caso y que pueden incluir:

-Ejercicios del Suelo Pélvico

-Ejercicios Hipopresivos

-Biofeedback

-Electroestimulación

-Estimulación magnética con Neocontrol (ExMI)

FISIOTERAPIA POST-NATAL

Su objetivo es recuperar las estructuras que se han dañado durante el embarazo y el parto, la musculatura del suelo pélvico y musculatura abdominal. Tiene tres fines:

-Devolver el equilibrio y la sujeción a los órganos intrapélvicos: vejiga, útero y recto.

-Prevenir disfunciones pélvicas como la incontinencia urinaria, dispareunias (dolores en las relaciones sexuales) o los prolapsos (descensos de órganos intrapélvicos, vejiga, útero o recto) fundamentalmente.

-Recuperar el tono de la musculatura abdominal, elemento importante en la estabilidad de la columna vertebral y del suelo pélvico.